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M. Evans nos presenta las peculiaridades de la vida de este pequeño cíclido Sudamericano.

 

 (EN LA FOTO M. ramirezi HEMBRA)

Muchos aficionados pretenden mantener es­te pez, que es conside­rado como uno de los cíclidos más atractivos disponibles en la acua-riofilia, por su reduci­do tamaño, extraordi­naria belleza y carácter pacífico. Pero gran cantidad de ellos fraca­san en el intento ¿Pero, el fallo está realmente en el mantenimiento del pez? Cierto es que el M. ramirezi es más delicado que otros cíclidos, pero no es ra­zón suficiente para que no podamos mantener­lo en perfecto estado, al igual que podemos hacerlo con peces co­mo los Discos. En este artículo in­tento darte las claves para mantenerlo en tu acuario e intentar su reproducción.

DE DONDE VIENE

Este pez es conocido en España bajo varios nombres. Debe su nombre de Ramirezi al científico que lo des­cubrió hace años, se le llamaba comúnmente cíclido enano de Ramirezi y científica­mente Apistograma ramirezi. En la actuali­dad se le denomina Microgeophagus ramirezi y comúnmente cí­clido mariposa por sus dibujos y coloración (debido a su traduc­ción del inglés) .

Este cíclido enano vive mayoritariamente en aguas de Venezuela, aunque también se suele ver en los ríos de las cuencas amazóni­cas. Frecuenta las zo­nas tranquilas de los márgenes de los ríos moviéndose perfecta­mente entre la vegeta­ción acuática. Allí se le suele ver por el fon­do buscando alimento, crustáceos o larvas de insecto.

En épocas de llu­vias, los cauces de los nos pueden llenarse de agua alcanzando nive­les de hasta 15 m., arrastrando a estos pe­ces hacia otras zonas y provocando que que­den atrapados en pequeños lagos o charcos en donde, una vez las aguas vuelven a bajar. estos cíclidos son pre­sas fáciles para otros depredadores.

Gustan de una tem­peratura ambiental me­dia de unos 30°. ya que el agua de estas zonas se encuentra entre 30° y teniendo como temperatura más baja los 25° durante largas temporadas del año. El M. ramirezi solamente puede ser capturado cuando el nivel de las aguas es bajo y se pue­de acceder a las zonas donde habita con rela­tiva facilidad. Además, hemos de tener en cuenta su reducido ta­maño. facilidad de ca­muflaje y que no le gusta nadar en cardu­men.

Muchos artículos confunden a los aficio­nados ya que aseguran que el M. ramirezi tie­nen que ser mantenido en el acuario a 30° to­do el año. Esto no es cierto, pues está acos­tumbrado a vivir con 25° en la naturaleza. Como media orientativa puedes mantenerlo a 27° de temperatura.

En las aguas donde ha sido localizado el

 

Ph estaba afectado por la podredumbre de las plantas y hojas de la vegetación que prolifera en esas zonas, con un valor próximo a 4.

Con respecto a la cantidad de carbonatos y dureza general del agua su valor es de 1°. En consecuencia, ve­mos que un factor muy importante para su buen mantenimiento en nuestro acuario, se­rá proporcionarle un agua muy blanda con un Ph bajo, sobre todo si se quiere intentar re­producirlo.

¿COMO SON?

El M. ramirezi es uno de los cíclidos enanos más atractivos para el aficionado. De buen comportamiento, casi tímido, le gusta vivir en pareja.

Como la mayoría de cíclidos, el macho pre­senta una coloración más intensa y bonita, siendo de mayor tama­ño que las hembras y poseyendo unas aletas más alargadas. Además el tercer radio de su aleta dorsal lo tienen más desarrolla­do, pareciendo un pe­nacho. Las hembras suelen ser más peque­ñas y redondeadas.

Alcanzan su madu­rez a los 10 meses de edad, pudiendo llegar a medir 7,5 cm. de largo los machos y algo me­nos las hembras.

El color de su cuer­po por regla general es azul verdoso con refle­jos metálicos y dorado por la zona de la cabe­za. Presenta una man­cha, semejante a un lu­nar, en el medio del cuerpo, entre su línea lateral y el principio de la aleta dorsal.

Un borde oscuro recorre su cabeza de arri­ba a abajo pasando por la mitad del ojo. Estas manchas oscuras son más manifiestas cuan­do el pez se encuentra estresado.

También mostrarán sus mejores colores cuando estén en época de cría, cosa que nos facilitará saber cuándo están preparados para la reproducción.

La selección en el método de cría ha pro­ducido una variedad denominada "golden" (dorada) donde la to­nalidad predominante es la amarilla aunque la forma del cuerpo, las aletas y el color de los ojos poseen un ma­tiz rojo que les caracte­riza.

(en la foto M. ramirezi Hembra y Macho)

RAMIREZI EN EL ACUARIO

Este pequeño cíclido se adapta perfectamen­te a vivir en un acuario comunitario, en com­pañía de especies tran­quilas. Como regla ge­neral. mantendremos una pareja en un acua­rio de 60 1. como míni­mo.

El acuario deberá es­tar bien plantado con áreas libres para nadar. También introducire­mos troncos donde se puedan refugiar y pie­dras lisas para que de­positen las posibles puestas de huevos.

Como es un pez que frecuenta las zonas ba­jas del acuario procu­raremos no mantenerlo con especies que pue­dan competir con él, pues su timidez le pue­de hacer perder el ape­tito.

 

La temperatura pue­de oscilar entre 26° y 28°, pero si se quiere intentar criarlos debe­remos subirla hasta 32°.

Un Ph ácido entre 5 y 6 sera lo idóneo para este pez y el Gh puede estar entre 2 y 8.

Hay que tener mu­cho cuidado con los cambios de agua, pues es muy sensible a cual­quier variación en las calidades y temperatu­ra del agua.

Cuando las condi­ciones del agua no son las idóneas, deja de co­mer, pliega las aletas y es frecuente que con­traiga la enfermedad de exoftalmia (ojos hinchados).

ALIMENTACION

El M. ramirezi se alimenta en la natura­leza de larva de insec­tos, crustáceos y oca­sionalmente de crías de peces.

En el acuario acep­tan bien la comida en escamas y gránulos pe­queños, aunque prefie­ren comida congelada como artemia o larva de mosquito roja. Es conveniente darle en su dieta un aporte ve­getal (espinacas) y proteínas (hígado y mejillón), por lo que podemos comprar o fa­bricarnos una papilla apropiada a estos pe­ces, que será similar a la que consumen los peces Disco.

Deberemos adminis­trarle la comida en do­sis adecuadas al tama­ño de su boca. Como habitante de fondo también aceptará la co­mida en tabletas.

LA CRIA DEL RAMIREZ!

Una de las caracte­rísticas del género Apistograma es que to­dos los miembros del grupo realizan las puestas en zonas lisas y escondidas. Por esta razón se utiliza a me­nudo para los acuarios de cría una maceta o la mitad de ella e incluso cascaras de coco para que sirvan de escondi­te a la hora de colocar la puesta. También puede que realicen la puesta en piedras lisas fuera de la vegetación y escondites.

En la naturaleza, el Ramirezi solamente desova cuando suben las temperaturas, el ni­vel de Ph es el correcto y las corrientes de agua son menores.

Para intentar su re­producción. deberemos prestar mucha atención a la calidad del agua de nuestro acuario, el cual deberá tener capacidad de 601., un Ph de 6, el Gh entre O y 3 y la temperatura entre 30° y 32°.

El acuario no debe tener mucha corriente provocada por el filtro. En él pondremos una capa de grava, algunas piedras lisas, una ma­ceta volcada y plantas. Es conveniente intro­ducir sólo una pareja, ya que cuidan su pues­ta hasta la muerte. transformándose de pez tímido en agresivo, durante la época de cría. Mucha atención tendremos con los res­tos de comida, proce­diendo al sifonado rá­pidamente, para no provocar hongos en la

freza: muchos criado­res no ponen grava en el fondo para facilitar esta tarea.

Cada vez que haga­mos un cambio de agua deberemos utili­zar un acondicionador para que las diferen­cias sean mínimas. Os recomiendo que utili­céis agua de osmosis para el llenado del acuario y un fíltraje de fondo para evitar por un lado la succión de las crías y por otro una excesiva corriente.

Cuando se acerque la fecha de la puesta alimentaremos a la pa­reja con alimento vivo (tubifex) para que es­tén en las mejores con­diciones posibles.

El cortejo es un gran espectáculo visual. El macho realza plena­mente su coloración y estira sus aletas, mien­tras que la hembra se roza con él lateralmen­te con su vientre clara­mente enrojecido. Después de una espe­cie de espasmos proce­den a elegir una pie­dra, la cual limpiaremos antes que la hem­bra deposite de 100 a 200 huevos, aunque se han dado casos de po­ner 500 si la hembra es un ejemplar grande. El macho pasa posterior­mente por encima pro­cediendo a su fecunda­ción y cuidará tenaz­mente de la freza.

Después de 2 o 3 dí­as saldrán del huevo y tardan unos 4 días en nadar libremente, ab­sorbiendo hasta enton­ces el saco vitelino.

Una vez empiezan a nadar hay que alimen­tarlos con infusorios y comida viva, como cría de artemia salina. Los padres cuidarán de los pequeños hasta su próxima cría, que pue­de ocurrir unos 45 días después de la anterior.

Es muy importante darles bien de comer a los pequeños peces du­rante el primer mes, para que tengan un buen desarrollo.

El M. ramirezi no es un pez muy longevo, teniendo una vida de unos 3 años más o me­nos.!

bibliografía : articulo sacado de la revista acuario practico # 3 paginas de la 5 a la 8